El concejal de Comercio, Javier Rivero, explica que estas actividades “atraen a muchísima gente”, lo que permite que se beneficien tanto los dueños de los puestos del mercadillo como los empresarios de los establecimientos cercanos. “Como en otras zonas de la isla en las que conviven los rastros con otros comercios, los puestos de venta ambulante pueden desarrollar su labor en armonía con los negocios de la zona, ya que son complementarios”, señala Rivero, para quien en ningún caso se puede hablar de “competencia” entre ambas fórmulas. De hecho, a su juicio, la presencia de un mercadillo “sirve para promover la actividad económica en una zona no tan colapsada de comercios, acercando a mucha más gente que un día normal”, apunta.
Esta iniciativa, ubicada en suelo municipal frente al muelle pesquero, fue presentada por Avanca al Ayuntamiento de Candelaria, aunque en ocasiones anteriores la corporación municipal ha llevado a cabo propuestas similares. En este sentido, el concejal de Comercio recuerda iniciativas como el Día Happy, una jornada en la que se planteó a los negocios de la Villa salir a la calle para vender sus productos. “Ahora son los vendedores ambulantes los que nos visitan para impulsar el comercio en una zona que quizá necesita un pequeño empujón”, dice Rivero.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Canarias, Rafael Heredia, destaca como uno de los beneficios fundamentales de este mercadillo el hecho de que atraerá a clientes no sólo de Candelaria, sino de otros municipios vecinos. “Un mercadillo siempre es fuente de riqueza, beneficia a los restaurantes, a los bares, a los taxistas y a otros muchos sectores económicos”, comenta Heredia. De esta manera, el responsable de la entidad explica que, aunque ahora se ha organizado de forma puntual, el municipio de Candelaria ofrece innumerables posibilidades a la hora de instalar de periódicamente un mercadillo. “La Villa cuenta con la Virgen de Candelaria, con una Basílica que atrae a miles de visitantes. Se podrían ofrecer mercadillos temáticos y convertir al pueblo en un hervidero de gente, reteniendo a esos turistas que vienen a la Basílica”, añade.