Las fiestas en honor a nuestra patrona la Virgen de Candelaria son, posiblemente, uno de los acontecimientos mas importantes para todos los canarios.
Con esta festividad se pretende celebrar la aparición de la patrona de Canarias, que ya en épocas aborígenes era venerada por los guanches quienes le rendían culto, como puede comprobarse en la representación que cada año tiene lugar el día 14 de agosto en la Plaza de la Basílica, donde se escenifica el hallazgo de la imagen según la tradición.
Este día gran cantidad de romeros de todos los puntos de la isla acuden a homenajear a la Patrona, y son muchos los que pasan la noche anterior en los caminos que conducen a la Villa.
Gran devoción y fervor se vive en las procesiones que se realizan con la imagen de la Virgen, en las cuales no solo la población de Candelaria rinde culto a la imagen sino todo el pueblo canario.
En 2005 la tradicional ofrenda floral que se celebra el día 15 de agosto se celebró el día 14 coincidiendo con la Representación del Hallazgo de la Imagen de los Guanches denominándose Romería Ofrenda, que partió desde Punta Larga hasta la Plaza de la Patrona de Canarias, y en la que participaron diversas agrupaciones folclóricas y parrandas en representación de todos los municipios de la isla de Tenerife y del resto del las islas del Archipiélago.
El día 15 de agosto, festividad de la Asunción, se celebró la solemne misa que reúne a las autoridades eclesiásticas, militares y civiles.
La ofrenda a la Virgen morenita se realiza con productos de la tierra, que sustituyen a las flores que antaño adornaban el arco que era colocado en el lateral del Santuario, desde donde la imagen preside el acto.
Agrupaciones folclóricas y parrandas en representación de otras islas, del resto de municipios y del municipio anfitrión, rinden homenaje en este día a la Virgen morenita.
Representación según cuenta la historia
Una sencilla cruz de madera, sobre pedestal de mampostería, señala el lugar exacto donde se encontró a la Virgen. A 300 metros de la cruz, tierra adentro, hay una ermita denominada 'Ermita del Socorro', construída para rendir culto a la Señora por el acontecimiento en el lugar de los hechos.
La zona se llamaba en guanche Chimisay, que quiere decir en castellano 'piedras blancas', porque allí mismo existe una cantera de piedras blancas que se utilizan para hacer vernegales. La historia cuenta que...
"En Agosto de 1392, yendo dos naturales por aquella costa repostando su ganado; llegado el ganado a la boca del barranco se espantó, y no queriendo pasar, remolinaba. Uno de los pastores pasó adelante, y mirando hacia aquella parte del barranco, vio la Santa Imagen que estaba en pie sobre una peña.
Llamó a su compañero y ambos quedaron fuera de sí al ver aquella figura tan extraña para ellos. La contemplaron largo rato, con susto, admiración y respeto.
Les pareció, porque tenía un niño en brazos, ser mujer, aunque extrañaron el traje y el color. Entre ellos era costumbre, que si topaban alguna mujer a solas y en lugar solitario no la hablaban, le hizo señas para que se apartase y el ganado tuviese lugar de pasar.
Pero como la Imagen no hacía movimiento alguno, ni respondía palabra, el pastor acudió a sus acostumbradas armas, que eran las piedras y se adelantó para amenazarla con ella. Y así como levantó el brazo, yendo a desembrozar para hacer su tiro se le quedó el brazo yerto y extendido sin poderlo mover.
El otro compañero, tomó una tabona, que es una piedra prieta y lisa como azabache, que se hace en lajas, y tiene filo como una navaja.
Se llegó a la Imagen para cortarle un dedo de la mano. Puso el dedo de la Imagen sobre el suyo y comenzó a cortar en él, pero hallóse burlado porque la herida se la hacía en sus propios dedos, que goteaban sangre, de las heridas que él mismo se hacía, quedando libres y sanos, sin señal alguna, los dedos de la Santa Imagen.
Los dos pastores, asustados, determinaron, tras muchas vacilaciones, que sería razón dar de ello cuenta al rey de Güímar, cuyos vasallos eran y en cuyo término ocurría todo aquello. En presencia del rey cuentan la aparición y lo sucedido y en confirmación enseñan uno el brazo yerto y el otro sus dedos cortados y goteando sangre.
El rey, altamente impresionado, reúne en el Tagóror para consulta a los principales vasallos de su reino. Les explica lo ocurrido. Y de la consulta sale que vayan cuanto antes a ver de qué se trata.
Al ver la Imagen quedan todos, igual que antes los pastores, llenos de asombro.
Propusieron de llevarla a la casa y sitio del rey, para tenerla allí, consigo. Pero ninguno osó echarle mano ni se atrevía a tocarle ni acercarse a ella, por temor a que les aconteciese algo malo como a los pastores.
Mandó el rey que los dos pastores heridos echasen mano para llevarla. Al poner sus manos para alzarla, quedan curados. Los presentes con gran admiración, con voces y silbos aplaudieron el hecho y agradecen el beneficio recibido.
Superado el miedo cargan con la imagen, aunque tanto es el peso y la carga que los que la llevaban sintieron, que les fue forzoso parar y pedir ayuda y socorro. Por esta razón, en este propio lugar, fundaron una pequeña ermita que llaman del Socorro.
Los guanches, que llevaban la Imagen a hombros, tornaron a proseguir su camino, hasta llegar a las moradas del rey de Güímar, que era como media legua de distancia y se denominaba Chinguaro."