El sendero de Samarines nos abre la puerta a un litoral nuevo, dominado por las rocas, el mar y la vegetación que crece de forma espontánea.
Este espacio nos ofrece un recorrido por los paisajes mejor conservados del litoral de Candelaria, ya que el sendero discurre en paralelo al acantilado. Playas de arena negra, acantilados, rasas, bufaderos y tabaibales serán, entre otros, los principales protagonistas de la ruta.
En sus orígenes, el camino se encuentra vinculado a las comunicaciones entre los núcleos costeros de Candelaria, Arafo y Güímar, así como a la existencia del denominado Triángulo Mariano, relacionado con los lugares de aparición y culto de la Virgen de Candelaria, siendo usado ya en tiempos prehispánicos.
La ruta comienza en el antiguo ayuntamiento de Candelaria, situado por encima de la Basílica. Desde este punto, el camino nos lleva hasta el Risco de la Magdalena y, seguidamente, hasta la parte alta de la Cueva de San Blas. Desde estos hitos se disfruta de unas vistas poco habituales del sector oriental del municipio, de la trasera de la Basílica y el Convento de los Dominicos y de la Ermita de San Blas.
A partir de aquí, el sendero transcurre paralelo al borde del acantilado costero hasta llegar al Barranco de Samarines, donde se desciende hasta la playa de arena negra y/o callaos, según la época del año, y vuelve a ascender por la ladera basálticas del cauce.
A continuación, el camino retoma la cima del acantilado y discurre con el contraste entre el negro del basalto y el blanco de los depósitos pumíticos del Toscal de Playa La Viuda, hito donde se sitúa el final de la ruta. El regreso hasta la Plaza de la Patrona de Canarias se realiza por el mismo sendero.
Para más información llamar al 922 500 800 (extensión 168)