Candelaria cuenta con una red de senderos locales homologados por el Cabildo de Tenerife y señalizados según la normativa internacional. Caminar por senderos homologados significa caminar por senderos que recorren preferentemente el medio natural y que han sido seleccionados, analizados, estudiados, acondicionados, señalizados y balizados, para ofrecer unas garantías de seguridad, calidad y disfrute a través de todo su recorrido por parajes espectaculares dentro del municipio.
El trazado de los senderos, su base fundamental, se ve complementado por toda la historia que en ellos se esconde, por los diferentes ecosistemas de naturaleza y paisaje, así como por todos aquellos elementos etnográficos y patrimoniales que se encuentran en cada recorrido.
La plaza de la iglesia de San José en Barranco Hondo, en sentido ascendente, o el km 16 de la carretera de La Esperanza, en sentido descendente, son los dos puntos desde los que se puede acceder a este sendero. Ofrece una magnífica vista panorámica del Valle de Güímar. Este camino tradicional brinda la posibilidad de conocer algunas de las especies de fauna y de flora autóctona y endémica más representativa del piso de cumbre. Además, el senderista podrá caminar por el Espacio Natural Protegido `Paisaje Protegido de las Lagunetas´ y observar algunas huellas del aprovechamiento forestal que antaño tuvieron estas tierras, a través de los pinos breados, a los cuales se les extraía la resina para la impermeabilización de embarcaciones.
Longitud: 10 km
Dificultad: media
El inicio del sendero se encuentra en la plaza de Dimas Coello, en Igueste. Las inclinadas laderas del entorno, fruto del desgaste producido por las aguas, así como la existencia de cuatro galerías y un pozo, hacen que el agua sea el principal protagonista a lo largo de todo el recorrido.
Longitud: 4,5 km
Dificultad: media-baja
En la Cruz del Camino, en Araya, está el punto de salida y llegada de esta ruta circular, la cual es la suma de varios senderos que se conocen con el nombre de Igonce, Piedras de Carcho, El Luchón y Barranco La Gotera. Sin embargo, al ser un sendero circular, se puede comenzar desde cualquier punto. La mayor parte del recorrido está ligada a la cultura agrícola de medianías, que queda materializado a través del importante patrimonio que se observa en el paisaje: canales, charcas, abrevaderos. Además, otros recursos que destacan son varios hornos de tosca para secar la fruta y la Finca de las Haciendas, lugar de alto valor patrimonial por la existencia de un inmueble de arquitectura tradicional canaria y un lagar. Al llegar al Parque Recreativo de Los Brezos, el caminante tiene la oportunidad de hacer una parada para descansar, comer y visitar la ermita de San Isidro.
Longitud: 8,5 km
Dificultad: media-alta
Desde la plaza de Malpaís este agradable recorrido alterna tramos de senderos, con pista de tierra y asfalto, y permite conducir al senderista hasta la Charca del Pino, donde se encuentran los restos de una antigua casa, junto a una era y un horno de piedra.
Longitud: 2,6 km
Dificultad: baja.
Desde la plaza de Araya o desde la plaza Dimas Coello en Igueste se puede acceder a este sendero, el cual nos ofrece la posibilidad de disfrutar de una magnífica panorámica del Valle de Güímar y conocer algunas de las especies de flora autóctona y endémica más representativas de los pisos de vegetación Tabaibal-Cardonal y Pinar. El senderista también podrá caminar por el Parque Natural de la Corona Forestal y observar las huellas de la importante actividad agropecuaria que antaño tuvieron esas tierras, cultivadas principalmente de cereales, frutales y viñas.
Longitud: 6,5 km
Dificultad: media-baja
Un ameno paseo por este sendero permite comunicar al barrio de Las Cuevecitas con el resto de rutas de la red de senderos locales. Desde la plaza de Las Cuevecitas se llega a la calle de La Hoya para iniciar el camino hacia el Barranco de El Rincón.
Longitud: 1,4 km
Dificultad: baja
El inicio de este agradable sendero por la costa de Candelaria se encuentra en la parte alta de la plaza de la Patrona de Canarias o en la Playa de la Viuda. Supone un recorrido por los paisajes mejor conservados del litoral. Playas, acantilados, bufaderos, tabaibales coexisten en un espacio que invita a pensar en la convivencia del hombre y la naturaleza. El trazado del sendero discurre paralelo al borde del acantilado, por lo que éste y el mar se convierten en los compañeros de la ruta. Históricamente está vinculado a las comunicaciones entre los núcleos costeros de Candelaria, Arafo y Güímar, así como la existencia del denominado Triángulo Mariano, relacionado con los lugares de aparición y culto tradicional de la Virgen de Candelaria desde tiempos prehispánicos.
Longitud: 2 km
Dificultad: media-baja