Candelaria impulsa políticas y programas vinculados al bienestar físico, emocional y social de la ciudadanía
Con motivo del Día Mundial de la Salud, conmemorado ayer 7 de abril, el Ayuntamiento de Candelaria pone en valor el trabajo que desarrolla durante todo el año para promover una concepción integral de la salud, entendida no solo desde la práctica deportiva, sino también desde la prevención, el bienestar emocional, la salud mental, el envejecimiento activo y la creación de espacios comunitarios que contribuyan a paliar la soledad no deseada y mejorar la calidad de vida de la población.
Desde esta perspectiva, el consistorio viene impulsando distintas acciones y recursos dirigidos a fomentar hábitos de vida saludables entre vecinos y vecinas de todas las edades, consolidando una red de servicios y programas que sitúan la salud como un eje transversal de la acción municipal.
La alcaldesa de Candelaria, Mari Brito, destaca que “hablar de salud es hablar de bienestar en un sentido amplio. Es hablar de prevención, de actividad física, de salud mental, de acompañamiento, de comunidad y de calidad de vida. Desde el Ayuntamiento trabajamos con la convicción de que cuidar la salud de nuestra población también pasa por generar oportunidades, recursos y espacios que favorezcan una vida más activa, más conectada y más saludable”.
Uno de los pilares de esta apuesta municipal es la promoción de la actividad física y del movimiento desde edades tempranas. En este sentido, Candelaria cuenta con más de una treintena de escuelas deportivas municipales para menores, una oferta que permite a niños, niñas y adolescentes acercarse a diferentes disciplinas, disfrutar del deporte y adquirir hábitos saludables desde la infancia.
A ello se suma la oferta destinada a la población adulta, entre la que destaca la actividad que se desarrolla en el Complejo Deportivo Álvaro de Armas, en Barranco Hondo, un recurso consolidado que ofrece clases colectivas y espacios para el ejercicio físico en horario de mañana y tarde, con una alta participación de personas usuarias cada año.
Además, el municipio complementa esta línea de trabajo con iniciativas como el programa de rutas guiadas de senderismo, impulsado desde el área de Medioambiente Natural, que no solo favorece la actividad física al aire libre, sino también el contacto con el entorno, la convivencia y el bienestar emocional.
Pero la salud municipal va mucho más allá del ejercicio físico. En este sentido, el área de Servicios Sociales desempeña un papel fundamental a través del Servicio de Recuperación Integral, CERI, un espacio orientado especialmente a las personas mayores, en el que se desarrollan actividades y terapias que contribuyen a mejorar la movilidad, fomentar la autonomía personal y favorecer un envejecimiento activo y saludable.
La concejala de Sanidad, Olivia Pérez, subraya que “la salud debe abordarse de manera integral, teniendo en cuenta no solo el estado físico de las personas, sino también su bienestar emocional y social. Por eso es tan importante contar con recursos que ayuden a prevenir, acompañar y cuidar a la ciudadanía en las distintas etapas de la vida, especialmente en un momento en el que cuestiones como la salud mental o la soledad no deseada requieren una atención cada vez mayor”.
En esta misma línea, el Ayuntamiento también desarrolla un trabajo continuado en materia de prevención a través de la Unidad de Prevención, desde la que se impulsan acciones dirigidas tanto a menores como a personas adultas para abordar la prevención del consumo de sustancias y otras conductas adictivas, promoviendo la educación, la sensibilización y la intervención temprana como herramientas clave para la protección de la salud. Igualmente, se colabora estrechamente con el Centro de Salud de Candelaria para realizar campañas específicas de manera anual sobre asuntos vinculantes como el tabaquismo, atención a las personas cuidadoras, la diabetes, la menopausia, etc…
De este modo, Candelaria reafirma su compromiso con una política pública que entiende la salud como un derecho y como una responsabilidad compartida, en la que las administraciones deben generar entornos que favorezcan el bienestar físico, mental y social del conjunto de la población.
